El Athletic Club venció ayer al Real Betis (4-0) en el Nuevo San Mamés. Los goles de Víctor Ruiz (en propia meta), Capa, Muniain y Berenguer meten al Athletic octavo y aseguran la continuidad de Gaizka Garitano al frente del equipo rojiblanco.

Partido muy serio de los leones, que escalan hasta la octava plaza de la clasificación y encadenan la tercera victoria consecutiva en casa. Después de muchas dudas sobre el puesto de Garitano, parecía que el encuentro ante los béticos era un ultimátum. El técnico de Derio sorprendió a todo el mundo alineando a un doble-pivote formado por Vesga y Unai Vencedor, inédito hasta ahora. Otra gran novedad fue la primera titularidad en lo que llevamos de temporada de Asier Villalibre, que acompañó a Williams por derecha, Berenguer por izquierda y Muniain de mediapunta.

El Athletic salió con la idea clara de atacar el sector derecho de la defensa del Betis. Berenguer estuvo muy activo en todo el partido, recibiendo y encarando en el uno para uno o corriendo al espacio, nutrido de balones de Iker Muniain, que tendía a acercarse a esa zona. Las posiciones de ataque del Athletic fueron muy flexibles; Berenguer cayó varias veces a la banda derecha, y Williams se movió de forma inteligente por el flanco izquierdo. Muniain estuvo fijo en la posición de ‘10’, también en fase defensiva, donde eran los extremos los que se convertían en centrocampistas y el capitán rojiblanco alternaba esa posición con la de segundo delantero.

Fútbol potente y de vértigo

Hacía tiempo que no se veía a un Athletic tan poderoso al espacio y tan vertical en lo que se refiere al comportamiento grupal. Ya no solo Williams es capaz de ir al espacio, sino que Berenguer y sobre todo Villalibre comparten esa función, y los de Garitano se convierten en un equipo que puede amenazar mucho más al contragolpe. Villalibre dio ayer un recital de movimientos ofensivos, dejando zonas libres con sus desmarques y dando los apoyos necesarios para progresar. Con la ausencia de Raúl García el Athletic pierde algo de poderío aéreo, pero con ‘El búfalo de Guernica’ puede ganar mucha más profundidad y agresividad al espacio, y por lo tanto liberar la zona de Muniain. Tan solo le faltó el gol al ‘20’, que tuvo alguna que otra ocasión y no estuvo acertado en la definición, pero su actuación fue realmente impecable.

Iker Muniain celebrando su gol junto a Asier Villalibre. Fuente: Mundo Deportivo

No obstante, la gran cantidad de ocasiones creadas no se puede explicar sin la influencia de Muniain en el juego. El ‘10’ participó en los tres últimos goles, dando un pase clave en dos de ellos y marcando el tercero del equipo. El costado defendido por Emerson fue un drama para los de Pellegrini, pues todos los goles vinieron de esa zona. Combinación cerca de la banda izquierda, pase en profundidad, movimiento de arrastre y una ocupación del espacio libre por un hombre de segunda línea: esa fue la tónica de los cuatro tantos con sello athleticzale, que atacó mucho mejor el área en la segunda mitad. Cabe destacar que es el segundo gol tanto de Muniain como de Berenguer en Liga; los dos deben ofrecer una cuota goleadora alta viendo la falta de gol del Athletic en esta temporada.

Un centro del campo totalmente nuevo

Gaizka Garitano sentó por primera vez a Dani García en todo lo que llevamos de temporada, e introdujo un doble-pivote formado por Unai Vencedor y Mikel Vesga, cuando ninguno de los dos había dispuesto de demasiados minutos. Sin embargo, este plan funcionó correctamente tanto en ataque como en defensa. Vencedor estuvo siempre más cerca de la base, mientras que Vesga se colocaba una línea por delante, sin una posición fija. En alguna ocasión, saliendo desde atrás, el Athletic formó una especie de 4-1-1-4, con Vesga por delante de Unai y los cuatro de arriba buscando la profundidad. Es cierto que el Athletic no tuvo un dominio excesivo del balón, aunque tampoco lo buscó. Vencedor no tuvo mucho protagonismo con balón, ya que Garitano busca salir algo más directo, pero le dio el criterio necesario en cada jugada para no bajar el ritmo.

Berenguer, Muniain, Vencedor y Yuri festejan uno de los tantos del Athletic. Fuente: Athletic Club

Además, la posición de Vesga como “interior” le permitía al Athletic, sobre todo, la capacidad de ganar duelos aéreos y la llegada desde segunda línea. El ‘6’ se sintió mucho más libre para moverse y ser indetectable, y no tenía la responsabilidad de darle cosas con balón al Athletic, cosa que sus limitaciones le impiden. La pareja Dani García-Vesga era incapaz de dar continuidad con balón a las jugadas ofensivas del Athletic, por eso el rendimiento del vitoriano era muy inferior al que daba con Unai López al lado. Con este rol no tiene obligaciones inasumibles para él en salida de balón, y sí que puede ofrecer virtudes, como su poderío físico, en zona de tres cuartos.

Pese a la incertidumbre de las últimas semanas, Garitano seguirá de momento al mando del Athletic. Falta por ver si la nueva versión rojiblanca se mantendrá en el futuro o si pasará como con la victoria ante el Levante y no se cambiará definitivamente el rumbo. Al final todo depende de si la pelota entra o no, pero parece que el técnico ha encontrado las piezas adecuadas y sabe colocarlas donde toca.

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