En una temporada no solo se compite por un trofeo o para ser el mejor. Dentro de una liga hay muchas micro competiciones y, normalmente, la pelea por la permanencia es la más vivida y pasional. Actualmente, en la Premier League se está viviendo una de las luchas más intensas jamás vividas en Inglaterra, donde nueve equipos están inmiscuidos en una batalla sin tregua para la permanencia. El calendario, caprichoso, ha querido que todos estos equipos se vean las caras entre ellos de aquí a final de temporada, dejando un cierre vibrante, donde habrá tres perdedores y seis ganadores.

Crystal Palace

El Crystal Palace de Patrick Vieria cerraba el año 2022 con una victoria ante el Bournemouth por 0-2 y establecido en la zona tranquila de la clasificación. El 31 de diciembre, los «Eagles» contaban con 23 puntos y veían el descenso a lo lejos, pues, nueve puntos era la brecha que les distanciaba de la «zona roja».
Hay un refrán que dice: «Año nuevo, vida nueva», y los de Londres se lo tomaron al pie de la letra, ya que, desde el año 2022, el Crystal Palace no conoce la victoria, haciendo que la brecha que le separaba del descenso se fuera estrechando hasta quedarse a solo 4 puntos de este.
Actualmente, siguen en la zona media de la clasificación, a la que este año no puede llamarse «zona tranquila» por su proximidad con la zona baja. El futuro para el Palace puede ser bueno u malo, todo depende de ellos, ya que tras dos jornadas donde deberán enfrentarse al Brighton y Arsenal fuera de casa, el mes de abril les enfrentará contra absolutamente todos los equipos de la zona baja. El primero de abril estrenará este viaje con un partido ante el Leicester, luego le siguen Leeds, Southampton, Everton, Wolves y, finalmente, West Ham United. Por si esto no fuera suficiente, en mayo el Palace deberá enfrentarse al Tottenham, que se estará jugando la zona Champions,  contra el Bournemouth y el Nottingham, dos rivales directos capaces de complicarles mucho la permanencia.
A priori, los de Vieira parten con ventaja frente a los otros competidores, pues, esos cuatro puntos pueden marcar la diferencia de cara a la conclusión del torneo. No obstante, en los dos partidos ante Brighton y Arsenal, esa diferencia de puntos puede ser quebrada, obligando así al Crystal Palace a recomponerse de esta mala racha, porque un mes de abril malo significa un posible descenso calamitoso.

Patrick Vieira con la cabeza agachada tras una derrota ante el Fulham. Fuente: Football365

Wolverhampton Wanderers

La Navidad es época de regalos y felicidad y este año, a Wolverhampton, llegó uno de esos milagros navideños típico en las películas con esta temática, Julen Lopetegui. El técnico español debutó con victoria contra el Everton el 26 de diciembre y tomaba así las riendas de un equipo hundido en las últimas tres posiciones de la Premier con un objetivo claro: La salvación. Los Wolves son la antítesis del Palace, un equipo que está yendo de más a menos y, pese a que sus puntos siguen colocándolo como un equipo con posibilidades de descender, su rendimiento y sensaciones muestran una realidad muy distinta. Aun así, como viene siendo tónica, el calendario se le complica mucho a los de Lopetegui, pues es una mezcla entre rivales directos, equipos del «Big Six» y equipos que se juegan el ingreso a competiciones europeas. Sus primeros rivales son Leeds y Nottingham Forest, rivales directísimos, donde una derrota complica el desenlace final. En abril, la cosa se anima y los Wolves deberán jugar contra el Chelsea de Potter, el Leicester City, el Crystal Palace y el Brighton para, finalmente, cerrar la temporada con una mascletá final que le obliga a jugar contra el Manchester United en Old Trafford, el Everton en casa y en la última jornada contra el Arsenal en el Emirates.
Sobre el papel, la tendencia ascendente, el nivel del técnico y la posibilidad de «finiquitar», más o menos, la salvación en las próximas dos jornadas coloca a los Wolves como uno de los conjuntos que menos debería sufrir de cara al final de temporada. No obstante, si los resultados no acompañan en estos próximos partidos, los Wolves no deben permitirse llegar a mayo con la duda en el aire, pues, las visitas a Old Trafford y al Emirates con todo en juego puede ser fatal.

Lopetegui dando instrucciones a Hwang Hee-Chan y Matheus Nunes antes de saltar al terreno de juego. Fuente: The Times

Nottingham Forest

La salvación del Nottingham Forest es un requisito indispensable para el Robin Hood de la Premier League. El equipo del centro de Inglaterra ha pasado de «robar a los ricos para dar a los pobres» a «vivir como un rico para dejar de ser pobre». La inversión de 126 millones de euros de este verano no está teniendo los efectos esperados y el Forest está más cerca de hacer un Fulham, que consagrarse en la máxima división del fútbol inglés. El equipo de Steve Cooper se reforzó con nombres importantes, tanto en verano como en invierno, pero los resultados no son, ni de lejos, acordes y óptimos a la inversión realizada.
El regreso del Forest a la Premier League comenzaba de forma tortuosa, dejando a los bicampeones europeos en la última posición hasta la jornada 15. Con el parón mundialista y el inicio del mercado invernal, el Forest se dejó unos 23 millones en diez jugadores de la talla de Danilo, Felipe, Chris Wood, Keylor Navas o Jonjo Shelvey para revertir la situación. En la jornada 22, el Forest vence por 1-0 al Leeds United y se coloca a seis puntos de la zona de descenso, a priori, parecía que los aires venían cambiantes y el velero de Cooper ponía rumbo hacía buen puerto. Aun así, la tormenta solo había amainado y más pronto que tarde volvió a azotar al equipo inglés, haciendo que una malísima racha de cinco partidos sin conocer victoria dejen al Forest a solo dos puntos del descenso.
El futuro se prevé complicado para los «Tricky Trees» que todavía les quedan citas complicadas contra los grandes cocos de la liga. Las visitas contra Newcastle, Manchester United, Liverpool, Chelsea y Arsenal, combinadas con los duelos ante rivales directos como Wolves, Leeds, Southampton o Crystal Palace, les deja un calendario complejo, donde no solo deberán dar el callo ante sus principales competidores, sino que, también están obligados a buscar el milagro ante algunos de los mejores equipos de la competición. Este panorama puede complicar la salvación del Forest, pues, la mala racha que están viviendo y los exigentes partidos que se le vienen encima podrían culminar en uno de los descensos más desastrosos en la historia reciente de la Premier.

Joseph Worrall, capitán del Nottingham Forest lamentándose durante un partido. Fuente: Nottingham Post

Everton

La historia del Everton sigue un patrón similar a los «Wolves«. De una temporada horrenda con Frank Lampard al cargo, a una menos catastrófica con Sean Dyche. El abanderado del 4-4-2 ha dirigido siete partidos al Everton, logrando tres victorias, un empate y tres derrotas, es decir, diez puntos en siete partidos. Pese a que los números no sean una cifra brillante, el Everton ha logrado las mismas victorias con Dyche en siete partidos, que con Lampard en veinte; por lo tanto, la evolución es evidente. La breve etapa de Dyche en el cargo es una montaña rusa, se han logrado buenas victorias como al Arsenal y al Leeds en Goodison Park, pero, también se han perdido partidos importantes como el derbi de Merseyside ante el Liverpool por 2-0 o la goleada que recibieron en el Emirates por 4-0 hace un par de semanas.
El calendario que le resta a los Toffees es, sin duda, uno de los más complejos de toda la zona baja. Para empezar, deberán visitar Stamford Bridge, recibir al Tottenham en casa y jugar contra el Manchester United en Old Trafford de forma consecutiva. Posteriormente, los duelos siguen siendo exigentes, ya que, deberán enfrentarse a rivales directos como el Crystal Palace o el Leicester y buscar puntuar contra el Newcastle United o el Brighton para, finalmente, cerrar la campaña liguera contra tres rivales muy exigentes: El Manchester City de Guardiola, el Wolverhampton y el Bournemouth.
Pese al complejo panorama, la afición «Toffee» confía en que Sean Dyche pueda revertir la situación y con los recursos que tiene en plantilla mantener al Everton en la máxima división del futbol inglés. Una competición que ha jugado siempre desde su fundación en 1992 y para la que un descenso del equipo de Liverpool significaría perder a uno de los grandes clubes históricos de la competición.

Tarkowski, Lampard e Iwobi lamentándose tras una derrota del Everton. Fuente: BBC

Leicester City

Los buenos tiempos se van tan rápido como llegaron y lo que se gestó en Leicester a partir de 2016, cuando ganaron el título más inesperado en la historia de la Premier League, parece que esta temporada empieza a desvanecerse. Desde 2016, nos hemos acostumbrado a ver al Leicester pelear con los grandes y hasta ganar algún que otro título como la F.A Cup y la Community Shield de 2021. No obstante, esta era dorada que empezó con Ranieri y se prolongó con Brednan Rodgers parece que puede desaparecer con un posible descenso de los «Foxes«.
Esta presente campaña el Leicester es el dieciseisavo en la clasificación, empatado a puntos con West Ham y Bournemouth, equipo que marca el descenso. Los de Brednan Rogers han sufrido bajas importantes esta temporada, perdiendo a Kasper Schmeichel y Wesley Fofana en veranoAparte, el bajón de rendimiento de Jamie Vardy ha dejado al equipo huérfano de cara a portería, haciendo que lo que en un principio parecía una mala racha momentánea, se convirtiera en un problema generalizado que deja al excampeón de la Premier League en la cuerda floja.
A priori, el Leicester City tiene un calendario complejo, al igual que el resto de equipos con los que se juega la permanencia, aun así, los únicos equipos del «Big Six» contra los que se enfrentará serán Liverpool y Manchester City. El resto de encuentros, a excepción de tres (BrentfordFulham y Newcastle) los jugará ante sus rivales más directos, dependiendo de sí mismo de cara al desenlace final de esta temporada, pudiendo ser el máximo responsable de su permanencia, pero, también, de su descenso.

Faes, Barnes y Maddison yendo a sacar de centro, mientras el Tottenham celebra un gol a sus espaldas. Fuente: Leicester Mercury

West Ham United

En el West Ham sucede un caso similar que en Leicester, pues, los «Hammers» llevaban dos temporadas consecutivas instauradas en la zona alta de la tabla y disputando competiciones europeas. El equipo londinense hizo una gran inversión este verano gastándose en torno a los 180 millones de euros en jugadores de la talla de PaquetáScamaccaNayef AguerdKehrer o Maxwell Cornet, entre otros. La mayoría de estos fichajes no han logrado establecerse en una liga del nivel de la Premier League y la sobrecarga de partidos que supone la Conference League han dejado a los Hammers en la zona más baja de la tabla, empatado a puntos con el Bournemouth.
El West Ham United recibirá en el London Stadium al Arsenal, Liverpool y Manchester United, además, como el resto de equipos de este artículo, deberá enfrentarse a todos estos conjuntos que se están jugando la permanencia. La conclusión del calendario, como mínimo, exigente, llevará a los Hammers a jugar los últimos dos partidos ante el Leeds United y el Leicester, donde, seguramente, se decidirá el desenlace de la campaña de todos estos equipos. Sumado a esto, no debemos olvidar que el equipo entrenado por David Moyes sigue muy vivo en la Conference League, una competición que irá subiendo la dificultad con el pasar de las rondas y puede ser un punto en contra para conseguir salvar la categoría.

David Moyes protestando al árbitro, tras la conclusión de un encuentro. Fuente: Football London

Bournemouth

El Bournemouth subió a la Premier League esta presente campaña y desde el inicio parecía ser uno de los conjuntos que más números tenía para descender. Actualmente, es el equipo que marca el descenso con 24 puntos y su entrenador, Gary O’Neil, ha podido mantener con vida a un conjunto que en las primeras jornadas, con Scott Parker a los mandos, parecía condenado a estar mucho más descolgado de la lucha por la permanencia, ya que, sus tres derrotas contra Manchester City por 4-0, contra el Arsenal por 0-3 y con el Liverpool por 9-0 dejaban una sensación terrible en el Vitality Stadium.
El calendario hasta final de temporada sigue los patrones de los últimos equipos: Partidos contra todos sus rivales directos, sumados a diversos duelos contra equipos grandes como Tottenham, Chelsea o Manchester United. Cabe destacar que el Bournemouth deberá cerrar la temporada ante el Everton, otro equipo desesperado por salvar la categoría, con quien, si sigue todo así, deberán dejarlo todo en el terreno de juego para lograr una salvación milagrosa.

Los jugadores del Bournemouth al recibir un gol en esta oresnete campaña. Fuente: Dorest Live

Leeds United

El Leeds United empezaba la primera campaña postbielsa confeccionando una plantilla que permitía a la parroquia de Ellan Road ilusionarse con, al menos, una temporada tranquila. Sin embargo, la negligencia de Jesse Marsch a los mandos, las lesiones de jugadores clave y las malas rachas colocan al equipo del Norte de Inglaterra con un pie fuera de la Premier League. La temporada comenzó de forma extraordinaria para el Leeds, pero las recurrentes rachas de sequía ganadora han acabo colocando a los Whites en la penúltima posición de la competición.
A día de hoy, con Javi Gracia como técnico, el equipo muestra un lavado de cara en cuanto a actitud, ideas y juego, pero siguen sin llegar los resultados, lo que al fin y al cabo es lo único que vale para mantenerse en la Premier League.
El futuro del Leeds es muy incierto, pues, los Whites deberían intentar finiquitar su salvación en los meses de marzo y abril, ya que, en mayo,  los de Gracia deben afrontar un reto superlativo: La visita al Etihad ante el Manchester City, un duro encuentro ante el Newcastle en casa, la visita al West Ham en el London Stadium y, finalmente, recibir al Tottenham en la última jornada.
En estos momentos, cuesta creer en la salvación, pero todo depende de como el equipo se desempeñe durante el mes y medio que le queda, ya que, no finiquitar la faena antes de mayo, significa lanzar una moneda al aire, tanto puede salir cara, como cruz.

Rodrigo con las manos en la cabeza en el partido del Leeds United ante el Southampton. Fuente: Yorkshire Post

Southampton

El Southampton tenía la oportunidad de salir del descenso con el partido de ayer ante el Brentford y dejar al Leeds rezagado a la última posición. No obstante, el equipo de Rubén Sellés volvió a fallar, perdió por 0-2 en casa y se queda anclado en la última posición con un partido más que la mayoría de sus competidores.
La temporada del «Soton» comenzó con el despido de Ralph Hasenhüttl, el hombre que les salvó del descenso en 2018, pero, que en esta presente temporada, sus resultados no presagiaban que la historia volviera a repetirse, ya que, tras 14 partidos el equipo estaba la posición 17 y con unas sensaciones pésimas. Su sustituto, Nathan Jones, empeoró las cosas, logrando una victoria y siete derrotas en ocho partidos que dejaban al Southampton tocado y, prácticamente, hundido. Tras el terrible paso de Jones, Rubén Sellés retoma su cargo de entrenador interino y el pasado febrero se oficializó que seguirá al cargo del Southampton hasta final de temporada, aunque, con estos tipos nunca se sabe.
Rubén Sellés tiene una tarea compleja, el objetivo es la salvación, pero aún debe jugar con los dos grandes cocos de esta Premier, el Manchester City y el Arsenal. Además, aparte de los duelos ante rivales directos con los que jugará partidos a vida o muerte, también, deberá recibir al Tottenham, visitar St.Jame‘s Park y cerrar la temporada recibiendo al Liverpool en casa. El «Soton» parte con desventaja con el resto, pues, como anteriormente comentaba, sigue último con más partidos que sus competidores más próximos, además, los duelos ante los gigantes de la competición convierte la salvación del Southampton en  una Misión Imposible, que hasta el mismísimo Tom Cruise le costaría sangre, sudor y lágrimas de resolver.

Los jugadores del Southampton aplaudiendo a su afición. Fuente: Outlook

Pau Osorio

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Pau Osorio
Estudiante de periodismo y amante del fútbol clásico

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