La Brasil de Pelé, el Barça de Ronaldinho o el Arsenal de Henry. Cualquier equipo histórico será recordado con preposición, nombre y futbolista. Pero la proliferación de los entrenadores totales, que crean equipos de autor como Girona, Brighton o Leverkusen, romperá en el futuro con esta nomenclatura.

En vísperas de Nochevieja tuve el privilegio de visitar el Cívitas Metropolitano de Madrid para asistir a un triangular de leyendas entre FC Barcelona, Real Madrid y Atlético de Madrid, así como un entrenamiento del equipo colchonero. Mientras esperábamos en uno de los bares del estadio, veíamos un Barça-Betis del 2006. La cámara enfocó a Samuel Eto’o y todos mis compañeros comenzaron a hablar de lo bien que jugaba aquel Barcelona y de la astucia que tenían los nostálgicos entrenadores de la primera década de siglo se había extinguido. “¡Cómo jugaba aquel Barça!” decía uno, “no lo compares con el Madrid de los galácticos” le respondía otro, “no me los podéis comparar con los gigantes de la Serie A”, zanjaba un tercero.

La morriña de tiempos pasados a menudo nos hace alabar algo que puede que no mereciera tanto bombo. Es indudable que aquellos equipos ensamblados por entrenadores excelentes serán irrepetibles, pero la innovación y el nivel general que estamos viendo actualmente es inaudito.

El fútbol ha evolucionado y se han ido sustituyendo las individualidades de “10” que ganaban partidos por genialidades desde la pizarra que crean dinastías (o al menos sacan a clubes del barro). Las estrellas ya no nacen, se hacen. Se marinan a fuego lento a través de las canteras por medio de entrenadores que no solo entienden el juego, sino que lo perfeccionan. El trabajo fuera de los domingos se ha profesionalizado hasta niveles inimaginables hace quince años, fabricando futbolistas mucho más completos y adaptados al juego de alto nivel.

Xabi Alonso es uno de los entrenadores más cotizados de Europa gracias a su gran trabajo en Leverkusen. Fuente: Hudl

El boom del fútbol español gracias a la popularización de la palabra “Masía” ha encendido la bombilla de muchos clubes, que ahora entienden la importancia de un entrenador total que desarrolle a sus futbolistas, independientemente de su edad. Jürgen Klopp ha dado segundas juventudes a jugadores veteranos como James Milner o Fabinho, Guardiola se inventó roles para futbolistas como Cancelo o Stones y otros como Xabi Alonso o Míchel Sánchez crean equipos de autor en el que todos los jugadores orbitan en torno a sus ideas. Esto es el fútbol actual, y por muchos digan lo contrario, nunca ha tenido un nivel tan alto.

Con todos estos cambios, en unos años, cuando vuelva a ese bar con mis amigos, estoy seguro que veremos un partido de mi querido Aston Villa y todos diremos: ¡Cómo jugaba el Aston Villa de Unai Emery!

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Ignacio Fernández Blanco
Estudiante asturiano de periodismo y comunicación audiovisual en Santiago de Compostela.

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