Ninguno de los 2.000 aficionados polacos que se desplazaron a Birmingham el jueves 30 de noviembre entraron en el estadio para ver a su equipo caer derrotado por 2-1 ante el Aston Villa. Policías heridos, peleas y precedentes en otros «away days» europeos dieron la razón a las autoridades de la ciudad, las cuales llegaron a la comisaría con cuarenta y seis detenidos

La quinta jornada de la fase de grupos que enfrentaba a Aston Villa y Legia de Varsovia por el liderato del grupo E de la Conference League, no se recordará por la victoria local sobre el conjunto polaco. Este día se marcará en rojo, en especial en los analaes de la UEFA, porque la parte de la grada reservada para los aficionados visitantes se mantuvo vacía durante todo el partido.

La policía de las West Midlands fue la encargada de vetar a los aficionados de entrar en el estadio tras tildar la situación en las afueras de Villa Park como «escenas desagradables y de alto riesgo». Las palabras de las autoridades respecto a los ultras del Legia estuvieron justificadas: cuatro policías heridos, uno de ellos en el hospital, así como dos perros y dos caballos policiales. Las lesiones, aunque no son graves, fueron causadas por peleas o el lanzamiento de objetos que van desde envases con mayonesa hasta objetos inflamables.

Imagen de varios aficionados del Legia de VArsovia siendo desplazados por la policía. Fuente: Birmingham Live

Antecedentes y localidades reducidas

Según regulaciones de la UEFA, dada la capacidad de Villa Park, el Aston Villa tendría que habilitar unas 2.100 localidades para los aficionados del Legia. Pero veintiocho días antes del encuentro, la UEFA, junto al Aston Villa y a las autoridades de Reino Unido informaron al Legia de Varsovia que solo emitirían 1.002 entradas debido a los precedentes del club en otros partidos jugados como visitante.

Los seguidores polacos causaron disturbios e hirieron a varios policías neerlandeses en su partido en Países Bajos ante el AZ Alkmaar, algo similar con lo que pasó en Inglaterra. Debido a esto la UEFA prohibió que la masa polaca viajara a Bosnia para enfrenarse al HSK Zrinjski. Esta situación de desacuerdo fue alimentada por la discrepancia entre clubes de la entrega de entradas, acusando los polacos a los ingleses de solo poner a la venta 890 entradas de las 1.000 localidades que la UEFA había zanjado.

Imagen de la grada visitante de Villa Park vacía. Fuente: Jacob Tanswell (The Athletic)

Los fans del Legia, de los cuales solo la mitad poseían una entrada, comenzaron con unos disturbios ya previstos, pero que obligaron a la policía de las West Midlands Birmingham a anunciar que ninguno de los aficionados extranjeros entrarían en el campo.

Tras esto, las autoridades trataron de echar a los polacos lejos de Villa Park lo que culminó en ataques, peleas y confusión entre aficionados locales que fueron tomados como polacos. Incluso un periodista polaco desplazado para cubrir el partido, Samuel Szczygielski, acabó con la mano ensangrentada. Samuel llevaría su enfado a redes sociales donde twitteó una imagen de su herida, tildando a los policías ingleses de «animales enfermos» y denunciando una «total brutalidad hacia los fans del Legia».

Palabras sin condenas

El viernes por la mañana, tras el partido, la UEFA emitió un comunicado oficial en el que anunciaba una investigación sobre la cuestión: «UEFA condena firmemente la inaceptable violencia que tuvo lugar en los alrededores del partido entre Aston Villa y Legia de Varsovia. UEFA está en el proceso de reunir todos los informes oficiales del partido antes de concretar los siguientes pasos.»

Tendremos que esperar para ver qué sanciones aplicará la institución al club polaco, ya sea más partidos sin afición visitante como se hizo con el HSK Zrinjski, partidos a puerta cerrada o una penalización más severa.

Por su parte el Aston Villa condenó la actuación de los seguidores del Legia, firmando una queja oficial sobre estos que fue enviada ayer viernes a la UEFA. En cambio el Legia de Varsovia insiste en culpar a las desavenencias previas al encuentro en el que se acusa al Aston Villa y a la UEFA de que «en lugar de calmar posibles tensiones previas al partido como club anfitrión, exacerbaron innecesariamente la atmósfera. En nuestra opinión, tales medidas son contraproducentes e infundadas».

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Ignacio Fernández Blanco
Estudiante asturiano de periodismo y comunicación audiovisual en Santiago de Compostela.

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