James Rodríguez ha renacido. Aquel mago que maravilló al mundo en Brasil vuelve a actuar en la Copa América. Mil trucos para ilusionar al espectador con la utopía de que vuelva al nivel de hace años. Cuando puso en pie a un público tan selecto como el del Santiago Bernabéu. Una estrella destinada a brillar en la eternidad, pero que terminó por apagarse.

Con el fin de su primera temporada en el Real Madrid, bajó el telón, y con él, el nivel del colombiano. Años naufragando en Alemania e Inglaterra, víctima de la falta de confianza y oportunidades en sus equipos, tras los que puso rumbo a Qatar. Ya saben el relato: el país de retiro para los futbolistas. Una liga tan pobre que solo tiene dinero. A la que le falta la cultura del fútbol. Todo lo contrario a Brasil, donde hoy practica su juego. Un fútbol que se nutre de la pasión, la magia y el amor por el deporte rey. Todo aquello que encuentras en la calle. En la plaza. En la vereda.

James Rodríguez en el Real Madrid frente al RC Deportivo de la Coruña. (Photo by Juan Manuel Serrano Arce/Getty Images)

Una fase de grupos inmejorable. Quedando por encima de la pentacampeona del mundo y una de las principales favoritas a cantar el alirón, Brasil. Ahora, Uruguay aguarda en las semifinales del próximo jueves y Colombia se encomienda a James para llegar a la final. Quién sabe si para elevar la copa al cielo de Estados Unidos, aquella que alzaron por primera y última vez en el año 2001.

James Rodríguez con la selección colombiana frente a Panamá. (Photo by Omar Vega/Getty Images)

Es difícil volver a brillar cuando te apagaste en una ocasión. Florecer cuando parecía que ya marchitaste. Lo es más cuando ni uno mismo cree que pueda volver a encender esa llama que aviva en su interior. Pero la historia de James demuestra que el fútbol, como la vida, te brinda la oportunidad de redención que te permita volver a ser tú. Que te permita volver a nacer.

Escrito por Daniel Sánchez Pérez

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Daniel Sánchez
18 años, estudiante de Periodismo y Comunicación audiovisual en Madrid y, por encima de todo, apasionado del fútbol.

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