La Liga Argentina pasa por uno de sus peores momentos históricos a nivel deportivo. Inmersos en una crisis económica sin precedentes, los clubes argentinos se ven incapaces de competir con sus vecinos brasileños. La realidad es que el campeonato se sostiene gracias a un factor externo: los hinchas.

Un pasado de historia y un presente vacío

El fútbol no es más que una convergencia entre Europa y Sudamérica. Así lo confirma la historia. Las reglas y la evolución se ha llevado a cabo en Europa. Sin embargo, los mejores protagonistas de este deporte han salido de Sudamérica. Argentina es una tierra de talento sin precedentes. Probablemente el país más talentoso del planeta. Tierra de Leo Messi, Diego Armando Maradona, Alfredo Di Stefano, Riquelme, Pasarella, Mario Kempes, Sívori… etc.

Clubes enormes como Independiente de Avellaneda, que es el equipo con más Copas Libertadores. Boca Juniors, el club con más abonados del mundo en la actualidad. River Plate, el conjunto más laureado del campeonato nacional. Precisamente, el campeonato protagonista de este artículo.

Un pasado que ha marcado temporada tras temporada el proceso del fútbol sudamericano, se ha convertido en un presente terrible para el balompié argentino. Mientras que la selección no para de ganar, el fútbol nacional pierde a nivel económico y deportivo. Los títulos ganados aportan poco más de quinientos mil dólares al conjunto vencedor (véase River Plate la pasada campaña), mientras que en el Brasileirao (liga brasileña) el ganador se abona veinte millones de dólares.

Por no hablar también de lo deportivo. Julián Álvarez, Enzo Fernández, Cuti Romero… entre otros, han ido abandonando el país y la liga camino a Europa en busca de competitividad y sueldos justos en concordancia con su nivel. Es un desastre sin límites.

BOCA JUNIORS, EL EJEMPLO DE CÓMO CONSEGUIR EL ÉXITO SIN MERECERLO
Nicolás Valentini lamentándose en el terreno de juego tras perder la final de la Copa Libertadores 2023. Fuente: LinkedIn

El pulmón, más que nunca, es la gente

Y yo que soy español me pregunto que pasaría si esto ocurriese en nuestra liga. Seguramente, los campos estarían vacíos. Sin gente. Las canteras, abandonadas. La fe, perdida. En Argentina, por algún casual que no podemos comprender, no es así.

Cada año que pasa (perdiendo en todos los aspectos), el número de abonados en todos los clubes no para de crecer. Cada día, las canteras aumentan más y más. Los hinchas acuden cada domingo como si fuera una final cuando saben más que de sobra que el partido, casi siempre, tendrá poco en lo futbolístico. Sin embargo, pueden perder jugadores. Pueden perder economía. Pueden perder todo. Pero ganarán a cualquiera en eso, en la raíz de esta pasión: el amor por el fútbol.

Pablo Almohalla

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Pablo Almohalla
Dirección de Muy De Fútbol. Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual en Madrid. Amante del fútbol retro y la Premier League.

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