El empate de Mestalla en el día de ayer nos dejó un final de partido absolutamente caótico. Gil Manzano protagonizó uno de los peores errores de la historia reciente del arbitraje español. Jugadores como Tchouaméni explotaron dentro y fuera del césped. El Real Madrid recurrirá a competición.

El relato de un final incomprensible

Corría el último minuto de juego en el campo de Mestalla. Empate entre el Valencia y Real Madrid. Los blancos obtienen un córner a favor y el árbitro Gil Manzano deja bien claro a los capitanes que será la última jugada del partido. Modric saca el córner y el esférico es rechazado por la defensa valencianista. Con el balón fuera del área y la jugada terminada, el colegiado se lleva una primera vez el silbato a la boca. Esto ocurre justo cuando Brahim logra recuperar el rechace en la frontal. Aquí comienza el show de Gil Manzano.

En ese gesto de llevarse el silbato a la boca, ve que Brahim continúa con la recuperación. No pita el final. Deja que siga perfilándose hasta la línea de fondo. Sin embargo, cuando el mediocampista merengue logra poner un centro al área y el balón está en el aire, Gil Manzano pita el final del partido. Acto seguido, Bellingham recoge ese centro y lo empuja de cabeza al fondo de la red. A partir de ahí, el desconcierto es total en ambos conjuntos.

Carvajal y compañía comienzan a rodear al árbitro en busca de una explicación. Bellingham se acerca fuera de sí al colegiado y se lleva tarjeta roja. Posteriormente, tangana y mucha incertidumbre alrededor de Gil Manzano. Un final de partido sin precedentes en el fútbol español. 

Quién es Gil Manzano, el árbitro del Clásico Barcelona - Real Madrid de  LaLiga EA Sports | Relevo
Gil Manzano, colegiado de Primera División. Fuente: Relevo

Errores que no se pueden cometer

Los errores de la gestión del colegiado en el día de ayer son claros y manifiestos. Todo se resume en el concepto que tenemos de última jugada del partido. El córner a favor del Real Madrid es la última jugada. En el momento en el que se despeja la pelota debería haberse pitado el final del encuentro. No puedes dejar que Brahim recupere el balón.

Sin embargo, vale. Pensemos que no pita el final. Permite que Brahim pueda ocasionar una nueva última jugada (cosa que ya sería un error, teniendo en cuenta lo explicado anteriormente). En ese caso, no puedes pitar el final cuando ya está el balón surcando el área. Es una nueva jugada y la cortas de raíz segundos antes de que Bellingham haga el gol.

Por tanto, a consecuencia del primer error que es no pitar el final tras el rechace, los dos equipos sí o sí van a acabar siendo perjudicados. O bien el Valencia por permitir otra jugada, o bien el Real Madrid por cortar la nueva. 

Lo único que consigue la competición con estas situaciones es perjudicar la imagen de nuestro fútbol. Nunca el arbitraje ha sido tan convulso en nuestro país. Veremos a ver lo que ocurre con Gil Manzano, Bellingham, Tchouaméni y compañía. Mientras tanto, el debate y la indignación será objeto de noticia por mucho tiempo. 

Pablo Almohalla

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Pablo Almohalla
Dirección de Muy De Fútbol. Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual en Madrid. Amante del fútbol retro y la Premier League.

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