El fútbol es un sentimiento, casi una forma de vida. El fútbol es aquel compañero que a muchos lleva acompañándonos desde niños. Parece que, una vez entra en ti, resulta imposible sacarlo. Cuando uno se enamora de este deporte muchas veces no sabe la razón. Quizás por los colores de cierto club o, reduciéndolo a lo más pequeño pero seguramente más importante, todo aquello que te hace compartir con tus amigos y familiares. Muchas veces la explicación está en un jugador. El que te hace quedarte pegado a la pantalla fascinado por un regate o gol que acaba de realizar. Al que ves prácticamente como un superhéroe. Más que un póster en tu habitación, un referente. Para muchos, esa figura es Cristiano Ronaldo.

Érase una vez en Madeira

Kobe Bryant sostenía que si quieres ser el mejor en algo, debes obsesionarte con ello; Michael Jordan nos enseñó que primero debes caer para después vencer; Rafael Nadal dijo que no hay atajos para el éxito, que este llega con trabajo duro, dedicación y sacrificio. Figuras, figuras y más figuras históricas del Olimpo del deporte que no solo nos han enseñado el arte de competir, también formas de entender la vida. Cristiano Ronaldo era tan solo un niño criado en Madeira con un sueño más. Hasta que dejó de serlo y se convirtió en eso, uno de los olímpicos del deporte.

El 6 de agosto del 2003 fue cuando todo comenzó. Y no, no refiriéndome a su debut como profesional, más bien cuando un tal Sir Alex Ferguson quedó maravillado con el joven luso en un amistoso entre el Sporting de Portugal y el Manchester United. Aquel crío deslumbró de tal forma que prácticamente al día siguiente estaba fichado. De ahí en adelante, todos conocemos la historia. Ferguson apadrinó y crío futbolísticamente a El Bicho como el mejor maestro. Pulió un diamante en bruto como el mejor lapidario. Un joven con regate, gol y carácter que arrasó por cualquier estadio de Inglaterra y Europa. La UEFA Champions League, la consecución de tres Premier League seguidas o un Balón de Oro son tan solo algunos de los logros que abalan el paso del astro portugués por el Teatro de los Sueños.

Cristiano Ronaldo en el año 2008. Fuente: Livesey/Getty Images

Hegemonía blanca en Europa

Ya han pasado seis años desde entonces, pero no sé muy bien como describir aún la trayectoria de Cristiano por la capital española. Un fenómeno sin precedentes en la historia del fútbol. Rompiendo récords en cada competición y perforando todas y cada una de las porterías que se han colocado frente al delantero portugués. Debía resultar inconcebible allá por 2009 tan siquiera imaginar que aquel fichaje cambiaría la historia de un club como el Real Madrid. Él lo hizo. Todo un continente, su competición, rendido a su endiablada diestra.

Cristiano en la final de la Champions de 2014. Fuente: Champions League. Vía: X

Son los logros los que engrandecen tu figura, creo que en eso estaremos todos de acuerdo. Y es que en este caso está más que justificado, qué les puedo contar. Pero cuando nos referimos a Cristiano Ronaldo, estamos refiriéndonos a la inagotable capacidad para transportarnos a lo ‘micro’ del fútbol, a la infancia, al barrio. Un referente cultural en lo que al fútbol se refiere.

La vida fuera del Real Madrid

Es una obviedad que la vida más allá del Real Madrid es complicada. Que pregunten a jugadores como Casemiro, Ramos o al propio Cristiano. Quizás esto sea algo ventajista decirlo ahora. Pero es una opinión compartida y parece que también contrastada puesto que el portugués no ha vuelto a coronarse en la Champions, la que ha ganado en cinco ocasiones. Turín y Manchester de nuevo, destinos de los que no salió como se esperaba. Por la puerta de atrás. Y que le han llevado a alejarse del fútbol europeo para aterrizar en Arabia.

Seguro que todo amante del fútbol recuerda con nostalgia aquellas batallas de hace unos años. Las de Mou contra Pep, Valdés y Casillas, o la más grande: Messi contra Cristiano. Aquellas que llevaban a las victorias de unos y a las revanchas de otros. El llanto de alegría de una hinchada frente al desconsuelo de la otra. Espero, lector, no haber sido el único que haya fantaseado al leer esto, para volver y vivir una última vez esos tiempos. Pero como la vida, el fútbol también entiende de etapas. Así que, como suele decirse, no lloremos porque haya acabado, mejor sonriamos porque ha sucedido.

Cristiano en el Al Nassr. Fuente: Cristiano Ronaldo. Vía: X

Escrito por Daniel Sánchez Pérez.

Footer
Artículo anteriorSao Paulo 2-0 Talleres: Lucas Moura y Luciano dejan como punteros de grupo al «tricolor»
Artículo siguienteDortmund – Real Madrid: La Decimoquinta pasa por el Muro Amarillo
Daniel Sánchez
18 años, estudiante de Periodismo y Comunicación audiovisual en Madrid y, por encima de todo, apasionado del fútbol.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí