La selección española de fútbol ya no está en el Mundial de Catar. Quedó eliminada por Marruecos en unos decepcionantes octavos de final, circunstancia que se ha llevado por delante al técnico, Luis Enrique Martínez, y ha dejado en su lugar a Luis De La Fuente.

Lo que somos y lo que éramos

Ante otro chasco mundialista, no pocos tienden a recordar, y a comparar la generación actual con la de entonces, a la selección que ganó el Mundial de 2010 en Sudáfrica. Y es que, aunque los buenos recuerdos siempre son idealizados, lo cierto es que ambas selecciones se regían por un patrón de juego común y con un mismo defecto; la velocidad en la circulación del balón.

Once de la España de 2010. Fuente: eurosport.es

La selección de Del Bosque a menudo no era nada eléctrica con el esférico. Al contrario. Y en el torneo de hace 10 años pecó de ello muy a menudo. La gran diferencia es que aquella generación tenía jugadores diferenciales en todas las líneas, desde la portería hasta la delantera, y ello marcaba la diferencia. No creo que muchos puedan dudar que el combinado de 2022 hubiera dado un salto de calidad con David Villa como delantero centro, sin ir más lejos.

Además, aquella selección tenía una de las mejores defensas de la historia; con un joven caballo llamado Sergio Ramos galopando por la derecha, Puyol y Piqué (campeones de todo con el Barcelona) en el eje de la zaga y Capdevila, quizá menos lustroso pero excelente futbolista, en el lateral izquierdo. De hecho, Carles Puyol fue providencial en aquel mundial con su testarazo a Alemania en las semifinales.

Fuente: sport.es
Celebración de Iniesta. Fuente: sport.es

También el centro del campo tenía a estrellas mundiales en su mejor momento; Xavi, Iniesta, Xabi Alonso y un aún joven Sergio Busquets, con jugadores como Cesc entrando desde el banquillo, que contrastan con los imberbes Pedri y Gavi que ha presentado la España de 2022. No hace falta recordar, de hecho, que fue Iniesta el que le dio el gol de la victoria al combinado nacional en la final de 2010.

Eran otros tiempos

E incluso si analizamos el trayecto de aquel equipo en Sudáfrica hace 12 años tampoco encontramos un paseo militar ni un camino de rosas, como tendemos a idealizar, por la gran plantilla que el combinado nacional tenía y por lo dominante que sí fue en la Eurocopa de 2008 y en la final de la de 2012. España comenzó perdiendo 1-0 ante Suiza y pasó primera de grupo por dos victorias en los partidos siguientes nada holgadas; 1-2 ante Chile y 2-0 contra Honduras.

Y de ahí al título todo fueron encuentros ganados por un pírrico 1-0 ante Portugal, Paraguay, Alemania y los Países Bajos. De ellos, sólo la semifinal ante los germanos fue remarcable desde el punto de vista futbolístico, ya que además de jugar bien, la selección dominó a un poderoso conjunto que había metido cuatro tantos a Argentina e Inglaterra.

David Villa. Fuente: as.com

Aquel equipo, eso sí, demostró una gran solidez que fue providencial en sus éxitos. Algo que el equipo de Luis Enrique no tuvo en la segunda mitad ante Japón, aunque tampoco haya sido una de sus grandes taras, ni mucho menos, ni ahora ni en la pasada Eurocopa. Sí que hay gran coincidencia de opiniones en que la falta de talento ha sido clave en este equipo, posiblemente sin ningún Top 5 mundial en su posición, y especialmente la falta de pólvora arriba otro mal endémico de España desde que se fue Villa, ya que ni el añorado Iago Aspas, ya con 35 años, logró paliar cuando era un habitual de la selección.

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Hugo Blanco
León, 20 años. Director ejecutivo de Muy de Fútbol.

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